Versos para bailar o no

‘Virginia’, ‘Laura’ y ‘Clarissa’

Versos para bailar o no

Estos tres poemas inéditos se incluyen en la antología de poesía Versos para bailar o no (Córdoba: Almuzara, 2019), que se presentó en el marco de las VI Jornadas Carboneras Literaria el 27 de abril de 2019. El volumen incluye poesía de figuras como Ángeles Mora, Trinidad Gan, Teresa Gómez o Mónica Doña. Mis poemas aparecen en las páginas 272-275 y en ellos dialogo con la novela de Cunningham y la película de Daldry Las Horas, dando voz a las tres protagonistas: Virginia (Woolf), Laura y Clarissa.

Aquí se pueden escuchar los tres audios de estos poemas, leídos por mí con la base de la banda sonora de la película.

Virginia

Laura

Clarissa

‘Virginia’

Todos los relojes de la casa

a punto de dar la hora.

MICHAEL CUNNINGHAM

Las horas

Oigo violines

cuando hundo los zapatos en el fango

y me adentro en el agua

con piedras en mi abrigo.

Siento la tinta

en mis dedos manchados

que aún tiemblan tras la carta

con letras de humo.

Huelo tu aroma

impregnado en mi anillo,

ya casi un olor verde

bajo las algas.

Bebo tus besos

justo antes de tragarme el agua turbia,

antes de olvidar

aquel papel sobre mi boca.

Veo tus años,

las olas en mis ojos,

las horas que vivimos

y siempre viviremos entre actos.

El río no entiende de treguas

ni de caricias.

Al son de los violines

me abrazo a la muerte

y bailamos.

‘Laura’

En la habitación hay ese silencio especial

que reina en los hoteles,

un silencio calculado.

MICHAEL CUNNINGHAM

Las horas

Silencio,

quiero dormir,

quiero perderme en esta habitación

desconocida

sin tartas ni mandiles.

Silencio,

quiero leer,

quiero ser la heroína de mi fiesta

y de la tuya,

bailar con mi creadora.

Silencio,

quiero olvidar,

quiero dejar de ver los ojos cándidos

y desmedidos

que presagian la muerte.

Silencio,

quiero soñar,

quiero escuchar las olas que me anegan

en esta estancia,

fundirme con las notas del piano

que me arrulla,

que acalla los gritos

del niño tras el coche.

Silencio.

‘Clarissa’

como si el árbol, sacudido por el viento,

hubiese producido la música.

MICHAEL CUNNINGHAM

Las horas

Mi nombre es Clarissa,

soy la anfitriona de este siglo oscuro

por el que estoy de paso

movida por tus hilos.

En mis fiestas no faltan las hortensias

ni los bailes,

tal vez para ahogar el silencio

en cócteles y risas,

tal vez para tallar mi pequeñez

en el recuerdo.

Mi nombre es Clarissa,

soy la anfitriona de este siglo oscuro,

pero hoy no habrá fiesta,

hoy cesan los violines

y veo la muerte en tus ojos

cuando el viento sacude

tu carne mustia,

que suena a sinfonía.

Hoy me agarro a tu bata,

una parte de mí cae contigo

y somos libres

en este grand jeté

improvisado.